¿Qué es el envejecimiento en rimas?
La crianza es un proceso largo, tranquilo y delicado, cuyo objetivo final es dotar al vino de unos matices, aromas y carácter distintos a los atributos que podemos encontrar en los vinos jóvenes.
Este proceso cuenta con dos etapas perfectamente diferenciadas: La fase oxidativa, y la fase reductora. Precisamente de esta segunda fase, a menudo ignorada por los consumidores, es de la que nos apetece hablar en este artículo. Prepárate porque hoy destacamos las bondades de la crianza en rimas y te explicamos sus características. ¡Comenzamos!

Crianza de espumosos en rimas. Imagen por Joopey (CC BY 2.0)
La crianza reductora da inicio en el preciso momento en el que el vino, recién sacado de las barricas, es embotellado y sellado con un tapón de corcho. Estas botellas son trasladadas a la bodega, donde permanecerán apiladas en posición horizontal (el vino debe estar en contacto con el corcho, para facilitar la micro-oxigenación del mismo), formando las conocidas rimas.
En ese tiempo, los elementos del vino reaccionan entre sí, modificando su estructura química, redondeándose y puliendo aristas, hasta alcanzar el momento óptimo de consumo.
Y es que durante la crianza en botella se atenúan e integran los aromas, y el vino pierde aspereza y verdor, volviéndose más suave y redondo.
Buena prueba de ello es que la crianza en botella de los grandes vinos puede alargarse durante muchos años.
¿Te apetece disfrutar de algunos buenos vinos criados en rimas? Ahí van algunas recomendaciones:
Protos Reserva. Uno de los vinos más conocidos tanto a nivel nacional, como internacional, de la DO Ribera del Duero. Protos Reserva permanece un mínimo de 18 meses en barricas de roble americano y francés, y, posteriormente, descansa en botella un mínimo de 24 meses. Un vinazo sedoso, carnoso, sutil y envolvente. Te encantará
Tilenus Crianza. Un 100% Mencía elaborado en la DO Bierzo bajo la dirección técnica del enólogo Raúl Pérez. Este vino pasa por una crianza de 12-14 meses en barricas de roble y descansa en botella durante un largo periodo de tiempo, hasta su comercialización. Un vino elegante, sabroso y muy equilibrado.
Muga Prado Enea. Un mínimo de 36 meses en barrica más otros 36 meses adicionales de crianza reductiva hacen de este vino un ejemplo de lo que debe ser un Gran Reserva de la Rioja. Clasicismo y carácter juntos en una misma copa. Una gozada.
¿A qué esperas para descubrirlos? ¡Te van a encantar!