Tan sólo por detrás de la sangiovese y la montepulciano, la barbera es la tercera uva más cultivada en Italia. Autóctona del Piamonte, en el norte, es raro la zona o región de la península itálica donde esta variedad no se encuentre. Sin embargo, ninguna se asemeja a los racimos que se cultivan en la D.O.C. Barbera d’Alba. ¡Imagina cómo será que incluso tiene una denominación propia! La mejor forma de que lo descubras es a través de Bruno Rocca Barbera d’Alba.
Por regla general hay formas y formas de descubrir las cosas. O puedes hacerlo a medias; o por derecho. Y Bruno Rocca Barbera d’Alba es un vino con el que conseguirás lo segundo. No podríamos haberte puesto en mejores manos que en las de Bruno Rocca, una de las bodegas con más tradición de las colinas de Langhe, que ya desde el siglo XIX elaboraba vino en la zona. Esta empresa familiar se encuentra actualmente en manos de la última y tercera generación, donde se han depositado todos los conocimientos y técnicas trabajadas a lo largo de estos dos siglos. Muy pocas fincas se pueden asemejar a las 12.3 hectáreas de Bruno Rocca, donde los trabajos se realizan de forma artesanal, siguiendo la tradición de la zona. Concretamente, Bruno Rocca Barbera d’Alba procede de la unión de parcelas muy especiales: el viñedo Currà (con unas condiciones climáticas muy concretas) y el viñedo Fausoni (muy cercano al pueblo del mismo nombre, en Neive). La unión de ambos terrenos culmina en este tinto sublime, repletos de elegancia, matices y complejidad. ¡Casi nada!
Bruno Rocca Barbera d’Alba se vendimia manualmente y, tras ser seleccionado, se lleva a la bodega. Una vez dentro los racimos serán de nuevo inspeccionados, pasando tan sólo la criba los que presenten mejor estado y calidad. ¡No cualquier uva puede formar parte de Bruno Rocca Barbera d’Alba! Una vez despalillado, Bruno Rocca Barbera d’Alba pasa a los depósitos de fermentación de acero inoxidable donde el mosto se transformará en vino de forma espontánea. En este punto tanto la familia como el personal de Bruno Rocca tan sólo se limitarán a supervisar y guiar el vino, dejando que en este proceso el vino se exprese en toda su plenitud a partir de las levaduras autóctonas, que serán las que lleven la voz cantante. Por último Bruno Rocca Barbera d’Alba pasará unos 12 meses aproximadamente en barricas de madera nueva, donde terminará de afinarse.
Con Bruno Rocca Barbera d’Alba puedes entrenarte con la uva barbera por todo lo alto; y si no es el caso, no importa. Cualquier ocasión es buena para poder disfrutar de esta maravilla (la conozcas, o no).