En Francia se llaman parcelas y muchas son las bodegas que presentan sus viñedos como auténticos mosaicos de parcelas divididas y cuidadosamente catalogadas. Sin embargo, este planteamiento en Italia no es un habitual, esta selección por terroirs nunca ha tenido lugar, excepto en Langhe entre Barolo y Barbaresco (Piamonte). Es aquí donde nos encontramos Ovello, el viñedo que se encuentra más al norte del pueblo de Barbaresco, y cuyas viñas al más alto nivel del mar están plantadas sobre suelos calcáreos ricos en arcilla. También aquí localizamos la pequeña bodega familiar Cascina Morassino del enólogo Roberto Bianco. Por lo que, teniendo una materia prima tan selecta, no es de extrañar que produzca tintos clásicos típicos de uvas nebbiolo, dolcetto y barbera. Siguiendo los pasos del fundador, su padre Mauro Bianco, y graduado en la prestigiosa Escuela Enológica de Alba, su filosofía se centra en la calidad de la uva y en optimizar el potencial de la tierra.
Es en este gran cru de Barbaresco donde nace Cascina Morassino Barbaresco Ovello, un vino tinto procedente de cepas de nebbiolo de 20 años cultivadas a través de una agricultura respetuosa y limitando el rendimiento total a 2 kg por cepa. En el momento de la vendimia, se realiza una exhaustiva selección, buscando las porciones del viñedo que han madurado mejores uvas. Después, en bodega, tras macerar, se inicia una fermentación en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada durante 7-8 días. Finalmente, envejece en grandes barricas de roble francés de 25 hl a lo largo de 24 meses.
Teniendo en cuenta que Cascina Morassino es una pequeña bodega familiar situada en una de las regiones más prestigiosas de Italia, nos presenta la historia y la dinastía de un gran vino. Cascina Morassino Barbaresco Ovello es un vino tinto estructurado, complejo y especiado fruto de un gran cru.