Como su propio nombre indica, "Cénit" es el punto culminante, el momento más alto de un proceso, de una trayectoria. Y es precisamente eso lo que se respira en cada vino que nace de las manos de José Manuel Benéitez, un ingeniero de montes que, tras un giro en su vida, decidió seguir su verdadera pasión: el vino. En 2011, José Manuel dejó atrás su carrera y decidió volver a la universidad para estudiar enología en La Rioja. Este fue solo el comienzo de un viaje que lo llevó a trabajar en bodegas de renombre en Toro, California, Australia y Portugal. Pero su destino lo encontró en la Tierra del Vino de Zamora, donde, con humildad y dedicación, se unió al proyecto de Viñas del Cénit. Hoy, además de dirigir técnicamente esta bodega, también lidera un pequeño, pero prometedor proyecto personal en las singulares Arribes del Duero.
El trabajo de José Manuel está profundamente marcado por un valor que considera esencial: la honestidad. Para él, un buen vino no es solo el resultado de un proceso técnico impecable, sino la expresión auténtica del terroir que lo origina. Por eso, cada vino de Cénit se elabora con el máximo respeto por la tierra y el legado que esta ofrece.
Uno de los tesoros que surge de esta filosofía es Cénit GDLL Viñas Viejas. Un vino que nace de un viñedo centenario de la variedad godello, situado en un paraje remoto entre Salamanca y Zamora, a una altitud de 900-950 metros. Aquí, las cepas, que tienen una edad media de 80 años, dan fruto a un vino corpulento, con carácter y una gran profundidad.
En bodega, tras la vendimia manual, las uvas permanecen durante 15 días con pieles y raspones. La fermentación espontánea da lugar a un vino que, después de pasar por barricas de roble francés muy usadas y tinajas, reposa durante 8 meses para adquirir su complejidad y equilibrio.
Cénit GDLL Viñas Viejas es el resultado de años de trabajo, de respeto por la tierra y de la dedicación de una persona que cree firmemente en la autenticidad. Un vino que refleja la esencia misma de lo que significa llegar al cénit, al logro máximo, al verdadero corazón de la viticultura.