La historia comienza en 1992, cuando Carlo Colombera, entonces trabajador agrícola en Vercelli, decidió dar un giro radical a su vida. Compró una antigua casa de campo en ruinas en el municipio de Lessona, en el Alto Piemonte (Italia), junto con dos hectáreas de viñedos semiabandonados con el sueño de hacer vino. Lo que no sabía entonces era que estaba a punto de encender una chispa que ayudaría a revivir una de las regiones vinícolas más antiguas —y olvidadas— de Italia.
Treinta años después, Carlo sigue en el viñedo. Lo acompañan sus dos hijos, Giacomo y Guglielmo, ambos enólogos titulados y apasionados por las variedades locales. Y junto a ellos, un cuarto nombre completa el cuarteto: Cristiano Garella, íntimo amigo de Giacomo y reconocido enólogo que alcanzó fama por su trabajo en Tenuta Sella y cuyo conocimiento del Alto Piemonte es una brújula invaluable para guiar este proyecto familiar hacia vinos cada vez más precisos, expresivos y profundamente territoriales. Juntos, forman el alma de Colombera & Garella.
Uno de los grandes exponentes de este proyecto es Bramaterra Cascina Cottignano, un vino que nace en las colinas de Biella, donde el nebbiolo se conoce localmente como Spanna y se expresa de forma única, gracias a los suelos volcánicos y el clima alpino. La mezcla es un clásico del Alto Piemonte en donde existe un porcentaje muy alto de nebbiolo junto a pequeñas proporciones de vespolina y croatina, dos uvas autóctonas que suman carácter, color y un toque especiado.
Con una filosofía clara de respetar el suelo y las plantas, practican una viticultura sostenible, sin productos químicos sintéticos, con un enfoque manual y natural en todas las etapas. En bodega, la vinificación sigue métodos tradicionales de maceración prolongada, fermentación espontánea y crianza en barricas durante dos años.
Bramaterra Cascina Cottignano tiene la elegancia del nebbiolo, pero con una mineralidad firme y una frescura vibrante que lo distingue de sus primos del sur. Y es que el vino no solo nace del suelo. También nace del coraje de cambiar de vida, de dejar atrás la seguridad para seguir una intuición, de apostar por una región que muchos daban por perdida.