Todo comenzó en 1988, cuando Hans y Carrie, una pareja estadounidense-danesa, zarparon en busca de un lugar donde echar raíces, criar a su familia y dar vida a su pasión vinícola. Su viaje los llevó hasta el Alentejo, Portugal, donde encontraron una tierra árida pero con un potencial increíble. Para Carrie, el paisaje le recordaba a su California natal. Para Hans, nacido en Dinamarca, el buen clima lo conquisto instantáneamente.
Pero los comienzos no fueron fáciles. Y es que en una región dominada por variedades blancas, decidieron plantar tintas desafiando las tradiciones locales y apostando por algo diferente. Contra todo pronóstico, Cortes de Cima nació con el espíritu de quienes creen en lo imposible.
La familia creció y con ella el viñedo. En 1991 nació Thomas, en 1993 Anna y en 1998 un syrah único, un vino oscuro con un equilibrio perfecto y un final suntuoso que marcó un antes y un después en la historia de la bodega.
En 2019, Anna Jorgensen, la hija de Hans y Carrie, tomó las riendas del proyecto familiar con una visión clara de sostenibilidad, mínima intervención y respeto absoluto por el terroir. Con su filosofía de “menos es más” ha reducido el viñedo de 240 a menos de 100 hectáreas, apostando por vinos auténticos fieles a la tierra y con un carácter inconfundible.
Uno de sus grandes exponentes es Cortes de Cima Chaminé Tinto, un ensamblaje vibrante de las variedades aragonez, syrah, touriga nacional, alicante bouschet y trincadeira. Su elaboración sigue un proceso natural y meticuloso con agricultura ecológica y regenerativa y una vendimia manual y nocturna respetando el ciclo natural de la vid. En bodega, la fermentación es espontánea con un 30 % de racimos enteros y extracciones suaves. Después, el vino cría durante 12 meses en barricas viejas de roble francés, seguido de un reposo de otros 12 meses en acero inoxidable. Finalmente, se embotella sin clarificación ni filtrado.
El resultado es Cortes de Cima Chaminé Tinto, un vino tinto con fruta madura y estructura elegante que refleja la esencia del Alentejo y la dedicación de quienes lo crean. Un sueño que comenzó con Hans y Carrie y que hoy su hija Anna mantiene viva, con su propio estilo, en cada botella.