Si la historia tuviera algún sabor, ese sería sin duda el de J.M Fourrier Chambertin Grand Cru, un legendario tinto francés.
Para hablar de J.M Fourrier Chambertin Grand Cru hay que remontarse varias décadas, concretamente hasta el principio del siglo XX (en 1930), cuando Fernand Pernod fundó este domaine en la A.O.C. Gevrey Chambertin, en el centro de Francia, en Borgoña. En esta nueva propiedad, que desde el principio se dedicó a la elaboración de vinos, Pernod (que era soltero y sin hijos) contó con la ayuda de su sobrino, Jean-Claude Fourrier, a quien se le debe el verdadero desarrollo de esta propiedad en los años 60. Gracias a él los estadounidenses pudieron disfrutar de los vinos franceses; sin embargo, si esa época fue buena, tampoco se queda atrás la actual, donde la empresa familiar navega capitaneada por Jean-Marie, hijo de Jean-Claude, última generación y actual propietario. Bajo sus órdenes se elabora J.M Fourrier Chambertin Grand Cru.
En este nuevo capítulo de Domaine Fourier la calidad sigue siendo el fin último al que llegar. Para ello, Jean-Marie se apoya en los cultivos orgánicos y en la agricultura respetuosa, trabajando y tratando cada cepa de la forma más natural posible, sin escatimar en ningún tipo de esfuerzo (tanto manual como económico). Esto supone que ya, antes de la vendimia, se debe realizar una selección bastante estricta, observando minuciosamente los viñedos viejos que han florecido a lo largo de todas estas décadas.
Este trabajo totalmente artesanal y primitivo, donde Jean-Marie está continuamente pendiente de la planta, contrasta con la siguiente fase en bodega, donde se persigue todo lo contrario: intervenir lo menos posible en el proceso de elaboración. Para ello, Jean-Marie dispone de la mejor tecnología, con los equipos más punteros, lo que le permite simplemente observar cómo van arrancando las diferentes fermentaciones espontáneas. Hasta este punto, en el que trabajan las levaduras autóctonas, en la bodega todos los movimientos se realizan por gravedad. El viaje de J.M Fourrier Chambertin Grand Cru comienza en la cinta transportadora y en la despalilladora, donde se elimina el raspón y se tritura la baya, levemente, buscando que se produzca la maceración carbónica. Este proceso, que tiene lugar dentro de los depósitos de acero inoxidable, busca que la fermentación se realice antes en el interior de la uva antes de que la piel se rompa, consiguiendo aportar al vino una jugosidad extra. En este proceso serán fundamentales los pigeages manuales.
J.M Fourrier Chambertin Grand Cru tendrá una crianza de más de un año en barrica y se embotella manualmente. En este tiempo J.M Fourrier Chambertin Grand Cru realizará también la fermentación maloláctica, y no se filtra ni se clarifica. Un gran vino, con un precio alto (indudablemente), pero que vale lo que cuesta. Eso nadie puede dudarlo.