En una región donde los precios suelen estar a la altura de la fama, encontrar calidad de élite a un precio sensato es casi una rareza. Y, sin embargo, eso es exactamente lo que ocurre con Domaine Jean-Paul et Benoît Droin. Benoît Droin no solo forma parte de esa pequeña élite de productores que marcan el nivel en Chablis; además, sigue siendo una de las mejores relaciones calidad-precio de toda Borgoña. Y eso, hoy en día, dice mucho.
La historia del domaine se remonta al siglo XVII. Más de 400 años elaborando vino en Chablis han dado para mucho, pero fue Jean-Paul Droin quien consolidó definitivamente la reputación moderna de la casa. Desde 1999, su hijo Benoît tomó el relevo y ha sabido afinar el estilo con precisión, pureza y máximo respeto por el terroir. El resultado es una colección de blancos que, cosecha tras cosecha, ganan reconocimiento sin perder autenticidad.
Con 26 hectáreas repartidas por la denominación —cinco Grand Cru, nueve Premier Cru, además de Chablis y Petit Chablis— el dominio impresiona tanto por amplitud como por coherencia. Pero el hilo conductor es siempre el mismo: la expresión nítida de la caliza kimmeridgiana. Estos suelos pobres y claros, ricos en fósiles marinos, obligan a la vid a profundizar y regalan a los vinos esa tensión salina y esa mineralidad crujiente que definen el gran chardonnay de Chablis.
Un ejemplo perfecto es Jean-Paul Benoît Droin Chablis Grand Cru Vaudésir. Procede de 1,04 hectáreas con pendientes pronunciadas, donde cepas de unos 35 años crecen sobre margas kimmeridgianas calcáreas.
En bodega, cada paso está pensado para respetar la esencia del terroir. Las uvas se someten a un prensado neumático suave, que extrae el jugo sin agredirlo, seguido de una decantación en frío de 12 a 24 horas, que permite que las partículas más pesadas se asienten de manera natural. La fermentación se realiza con levaduras indígenas, parte en acero inoxidable para preservar la frescura y la pureza aromática, y parte en barrica, aportando elegancia y redondez sin enmascarar el carácter mineral. Tras la fermentación, la crianza se extiende entre 8 y 10 meses, antes de ensamblar los distintos lotes y preparar el vino para el embotellado.
En tiempos donde muchos vinos de Borgoña se han vuelto inaccesibles, Jean-Paul Benoît Droin Chablis Grand Cru Vaudésir demuestra que todavía existen botellas con pedigrí histórico, precisión contemporánea y alma de terroir que siguen siendo una compra inteligente.