Demeter, el nombre de la diosa griega de la agricultura, ha sido fuente de inspiración para bautizar la certificación que garantiza fincas, productos y/o organizaciones que se basan en métodos biodinámicos. La primera finca biodinámica que obtuvo esta certificación en 1928 fue la Finca Irlanda, en Chiapas (México). Un cultivo de café que todavía hoy en día existe y que marcó unas normativas de producción de enfoque holístico en el que las plantas, los animales y los seres humanos están conjuntamente integrados. En menos de 3 años ya había más de 1.000 fincas funcionando bajo estas mismas pautas y hoy en día se trata de la certificación biodinámica oficial más fiable en todo el mundo. Por lo que Pierre Frick, un viticultor pionero del vino artesanal alsaciano, no dudó ni un momento en afiliarse a esta organización cuando pasa a ser propietario de la finca familiar que se encuentra en el pueblo de Pfaffenheim, en la región del Alto Rin, a solo unos kilómetros al sur de la ciudad de Colmar ( AOC Alsacia). Todo un proceso que se inició con la conversión de la finca en ecológica en 1970 y que acabó consolidándose en 1986 con la certificación Demeter.
Junto a su esposa Chantal y su hijo Thomas, gestionan 12 hectáreas de viñedos desde un enfoque respetuoso en 3 Grand Cru diferentes de Alsacia (Steiner, Vorbourg y Eichberg). Allí, siguiendo una antigua tradición familiar que se ha transmitido durante 12 generaciones, cultivan las variedades típicas alsacianas para extraer de ellas vinos genuinos y sencillos que revelen la riqueza de los terroirs de Alsacia. Una deliciosa gama entre las que podemos encontrar Pierre Frick Pinot Gris Macération, un vino elaborado con la variedad pinot gris de cepas plantadas en suelos predominantemente calcáreos con componentes de margas y areniscas. Se practica una agricultura ecológica con tratamientos biodinámicos y limitando los rendimientos. Una vez la uva alcanza su momento óptimo de maduración, se vendimia manualmente. En bodega, siguiendo la misma filosofía de mínima intervención, las uvas estrujadas fermentan de forma espontánea con levaduras autóctonas y maceran con hollejos durante 7 días. Después, el vino pasa por madera durante algunos meses. Finalmente se embotella sin filtrar, sin aclaraciones y sin adición de sulfitos.
El resultado no puede ser más encantador. Un orange wine que, aunque se elabora con métodos antiguos, es sin duda un hipster de frescor vibrante y fina mineralidad. ¡Realmente todo un gusto!