En Reyneke Farm, en el corazón de Stellenbosch (Sudáfrica), los vinos no son lo único con personalidad. Johan Reyneke es un apasionado de sus animales y conoce la historia de cada uno. Como él dice: “Cada ser y cada cosa tiene una personalidad única y contribuciones que aportar al todo.”
Es por ello que, cuando asumió las actividades agrícolas de su madre en 1998, Johan dio un giro radical, pasando de la agricultura convencional a la orgánica, y más tarde abrazó el biodinamismo puro. Su filosofía es clara: “La intención es interferir lo menos posible, dejar que la naturaleza sea la verdadera creadora del vino y producir vinos verdaderamente específicos del terroir con la más alta calidad.”
Su finca de 20 hectáreas, con vistas a las montañas y a la impresionante False Bay, se ha convertido en un faro del vino sudafricano. Aquí los vinos tienen un sello propio. Se identifican por un equilibrio perfecto, acidez suave, roble y fruta integrados de manera natural, y una expresión auténtica del lugar.
Reyneke Biodynamic Sauvignon Blanc nace en suelos de granítico descompuesto que aportan frescura y mineralidad, con uvas seleccionadas y cosechadas a mano. Parte de ellas se despalillan antes de prensarlas, mientras que los últimos racimos se prensan enteros. El mosto reposa en frío durante la noche en acero inoxidable y fermenta de manera natural en barricas francesas, donde permanece 9 meses sobre sus lías, ganando textura y complejidad sin perder frescura.
El resultado es un sauvignon blanc vibrante, elegante y puro, donde cada sorbo refleja la filosofía de Johan. Reyneke Biodynamic Sauvignon Blanc es sinónimo de respeto absoluto por la naturaleza, la tierra y todos los seres que la habitan.