El vino corre por sus venas. No es raro si se tiene en cuenta que es la última generación de una familia que lleva 400 años elaborándolo desde su pequeño viñedo en Württemberg (Alemania). No obstante, sus inquietudes y ánimo por echar abajo los convencionalismos lo llevaron lejos de allí, hasta la región de Victoria (en Australia), donde se asentó en el valle de Yarra. Desde allí, tras trabajar para Steve Webber (propietario de De Bortoli Wines) y Gembrook Hill, Timo Mayer elabora bajo su marca vinos elegantes y de mínima intervención, como Timo Mayer Bloody Hill.
Timo Mayer Bloody Hill es un tinto elaborado con pinot noir que se vendimia en cepas que crecen en suelo volcánico, entre los 200 y 470 metros de altitud. Tal y como refleja el nombre del vino, el lugar concreto donde nace este tinto es Bloody Hill que se traduce como ‘la maldita colina’ - en un tono de fastidio-, debido a la dificultad que entraña el trabajo en las laderas empinadas. Desde aquí Timo Mayer trabaja bajo la filosofía de la mínima intervención, elaborando vinos únicos que muestren todo el potencial del terreno (totalmente opuestos a los clásicos que se realizaban en la zona). Para ello, utiliza determinadas técnicas y formas de elaboración, como la fermentación de los racimos enteros (de hecho, fue el primero de la zona en hacerlo).
Timo Mayer Bloody Hil se vendimia manualmente y es despalillado. La fermentación arranca de forma natural en contacto con las pieles durante tres semanas. De ahí Timo Mayer Bloody Hil pasará a barricas de roble (el 70% usadas), donde permanecerá 3 meses. Pasado este tiempo, Timo Mayer Bloody Hil se embotella sin filtrar ni clarificar, para conseguir transmitir toda la esencia de la zona. En definitiva: el valle de Yarra y Melbourne en estado puro