En la tradición alquímica, Occultum Lapidem significa “la piedra oculta”. Un misterioso símbolo de poder transformador, reservado solo a quienes saben buscarlo. No es casual que Michel Chapoutier —visionario del vino francés, maestro del Ródano y explorador incansable de terroirs singulares— escogiera este nombre para uno de los vinos más emblemáticos de su aventura en el sur de Francia.
En su incesante búsqueda de viñedos excepcionales, Chapoutier llegó al Valle de Agly, en el corazón del Rosellón (Francia), donde descubrió un terroir con el magnetismo de un enigma bien guardado. En Latour-de-France, los suelos cuentan su historia en capas: los oscuros esquistos aportan calidez, el gneiss regala mineralidad y frescor, y la caliza sostiene el equilibrio perfecto. Es como si la geología hubiera trazado aquí su propio tratado secreto de alquimia.
Bila-Haut Occultum Lapidem Rouge nace de la especiada syrah, la vibrante garnacha y la tánica cariñena, cultivadas de forma ecológica y siguiendo principios biodinámicos. Tras reposar entre 15 y 18 meses en barricas de roble francés, este tinto se revela intenso y seductor, invitando a desentrañar —como todo tesoro bien guardado— cada capa de su complejidad.
Probar Bila-Haut Occultum Lapidem Rouge es como descifrar un antiguo manuscrito templario. Y es que cada sorbo revela un nuevo matiz del misterio que Chapoutier encontró en las laderas pedregosas de Latour-de-France. Potente y carnoso, pero a la vez perfectamente equilibrado, conjuga el alma soleada del Rosellón con la elegancia refinada del Ródano.