¿Qué es un vino mediterráneo?
En un mundo tan amplio, apasionante, y a menudo subjetivo como el enológico, pocas categorizaciones cuentan un consenso tan amplio como cuando se habla de la división entre vinos de carácter mediterráneo y atlántico.
De alguna forma la mayor parte de aficionados y profesionales parecen de acuerdo en los atributos que se le presuponen a cada tipo de vino. En el post de hoy, nos apetece hablar de uno de estos protagonistas: Los vinos mediterráneos. ¿Nos acompañas?

Panorámica de viñedos en la región de Murcia. Imagen por Ward Kardel (CC BY-ND 2.0)
Pese a la aparente evidencia, cuando hablamos de vinos mediterráneos, no nos referimos forzosamente a los vinos elaborados en las zonas costeras del mar mediterráneo, sino a un estilo de vino genérico, influido por una serie de características climáticas.
Por lo general, el atributo de vino mediterráneo se referiría a los vinos elaborados en países cálidos y soleados, de pluviometrías anuales no superiores a los 400 litros anuales, el resultado de lo cual se traduciría en vinos intensos, maduros (a menudo casi compotados), estructurados y con un buen grado de alcohol.
Y es que un clima cálido y seco, nos regalará fruta mucho más madura y concentrada que la que podremos obtener en climas más frescos y lluviosos, que ofrecerán frutas más ácidas, frescas y ligeras.
Como resultado de esa alta concentración de azúcares, las levaduras transformarán más alcohol (a partir de los 13,5º podemos comenzar a hablar de vinos con este carácter), y los vinos se mostrarán más golosos al paladar.
¿Te apetece descubrir algunos interesantes vinos de carácter mediterráneo? Ahí van tres recomendaciones:
Embruix de Vall-Llach. Desde el pueblo de Porrera, en la DOQa Priorat, llega este cálido e intenso coupage de diferentes variedades nacionales e internacionales. De nariz concentrada y potente y paso por boca jugoso, directo y carnoso.
La Gravas. Uno de los mejores monovaritales de la variedad Monastrell que se elaboran actualmente en la DO Jumilla. Las Gravas sorprende por su fino equilibrio entre fruta negra muy madura y frescor balsámico. Un vino potente y elegante.
Finca Espolla. Viajamos hasta orillas de la Costa Brava mediterránea para rendirnos ante este coupage de Monastrell y Syrah procedente de suelos pizarrosos y criado durante 15 meses en la oscuridad de la bodega Castillo de Perelada. Un vino sorprendente, muy goloso y cálido.
Anímate a probarlos. ¡Te van a encantar!