La relación entre la familia Rocca y Barbaresco es centenaria. Algunos papeles y documentos oficiales datan el inicio de este affaire en el siglo XIX. Hoy en día, este vínculo se ha convertido ya en un matrimonio consolidado (por derecho), y a la última generación de esta familia no sólo le importa el pasado, sino también el futuro. Por ello no te extrañes si en esta bodega, donde abundan las elaboraciones con viñedos viejos, encuentras algo con un perfil mucho más reciente, como Bruno Rocca Langhe Nebbiolo Fralù.
Bautizado con los nombres de los hijos de Bruno (Francesco + Luisa = Fralù) y elaborado a partir de un viñedo mucho más joven, Bruno Rocca Langhe Nebbiolo Fralú es la apuesta más actual de esta bodega del norte de Italia. Solo las uvas de las cepas más jóvenes de nebbiolo se tendrán en cuenta para la elaboración de este tinto que fermenta en depósitos de acero inoxidable pero que, pese a su juventud, no renuncia a ser como un gran barbaresco, con crianza en madera (durante al menos un año).
Bruno Rocca Langhe Nebbiolo Fralù aspira a ser el fiel reflejo del terruño. Su método de trabajo certificado aspira a respetar al máximo tanto los frutos de las cepas como los suelos arcillosos y calizos que abundan en la DOC Langhe Nebbiolo. En total, Bruno Rocca posee unas 12.5 hectáreas que sigue trabajando de forma manual, con métodos tradicionales, luchando todo lo posible por mantener una calidad que luego no se puede recuperar en bodega. Lo que sea necesario hacer se debe ejecutar en el propio campo, limitándose en la bodega a guiar al vino, supervisando en todo momento la fermentación y actuando sólo en los casos necesarios. Y así ocurre en Bruno Rocca Langhe Nebbiolo Fralù. En primer lugar, se comienza con una vendimia manual, en pequeñas cajas, donde las uvas se recogerán para pasar rápidamente por la despalilladora y los depósitos de acero inoxidable donde comenzará la fermentación. Durante unos 10 días las levaduras convertirán el mosto en vino, siendo controlada en todo momento la temperatura que puede alcanzar este proceso. En este sentido hay que destacar que las distintas parcelas que forman el alma de Bruno Rocca Langhe Nebbiolo Fralù se trabajarán por separado, cuidando mantener a salvo el carácter de cada terroir en todo momento. Bruno Rocca Langhe Nebbiolo Fralù no terminará aquí su viaje. La jornada continuará durante un año más (aproximadamente), en el cual Bruno Rocca Langhe Nebbiolo Fralù reposará en barricas de roble francés, confiriéndole una textura muy agradable.
Más allá de espacios y tiempo, Bruno Rocca Langhe Nebbiolo Fralù es un compromiso por la excelencia, un pacto indestructible que resiste cualquier golpe o sacudida. Un vino que seguro que resistirá otras tres generaciones más.