Hay frases que, aunque latinas, no necesitan traducción. “Habemus Papam” es una de ellas. Cada vez que la cortina del balcón central de la Basílica de San Pedro se descorre y el cardenal protodiácono pronuncia esas palabras, el mundo católico contiene el aliento: “tenemos papa”. Es el anuncio solemne de un nuevo comienzo, de una elección trascendental.
¿Y qué mejor lugar para bautizar un vino con ese nombre que en Châteauneuf-du-Pape, la histórica denominación del sur del Ródano cuyo propio nombre ya remite al papado? Allí, en esta tierra de viñedos y piedras redondeadas por el sol, nace el vino Habemus Papam de Domaine Santa Duc. Una creación que no solo rinde homenaje a la historia papal de la región, sino que anuncia, a su manera, una elección igualmente significativa: la del nuevo rumbo de la bodega bajo el mando de Benjamin Gras.
La elección del nombre no es casual. Así como Roma elige a su líder espiritual, Santa Duc ha elegido su propio camino hacia una nueva era vinícola, encarnada en la figura de Benjamín. Tras curtirse en dos de las fincas más míticas del mundo —Domaine de la Romanée-Conti en Borgoña y Vega Sicilia en Ribera del Duero—, Benjamin regresa a casa con una visión clara: elevar aún más el prestigio de los vinos familiares respetando la naturaleza y potenciando los terroirs.
Y lo está logrando. La finca, fundada en 1874, ha sido testigo de seis generaciones de la familia Gras. Desde 2016, los viñedos están certificados en biodinámica, y Benjamin mantiene una filosofía de mínima intervención en bodega sin de clarificaciones ni filtrados. Aquí se deja que el vino hable. Y en el caso de Domaine Santa Duc Châteauneuf-du-Pape Habemus Papam, lo hace con voz profunda y carismática.
Domaine Santa Duc Châteauneuf-du-Pape Habemus Papam nace en los suelos ricos en arcilla arenosa de Châteauneuf-du-Pape, con un subsuelo calcáreo y esas míticas piedras redondeadas que acumulan el calor del sol y lo liberan por la noche, como si también ellas rezaran por una buena maduración. Elaborado con garnacha y syrah, dos variedades que aquí encuentran su catedral, se trabajan en y con tratamientos biodinámicos y la vendimia es manual en el momento óptimo de maduración. Después, en bodega la fermentación se lleva a cabo con levaduras autóctonas y la crianza se realiza durante 18 meses en grandes foudres Stockinger de roble y ánforas de terracota, combinando tradición y modernidad. Finalmente, en el embotellado no se filtra, no se maquilla. Se presenta tal cual es.
Como un verdadero pontífice del vino, Domaine Santa Duc Châteauneuf-du-Pape Habemus Papam es un tinto potente, pero equilibrado; elegante, pero con carácter. No es solo un guiño simpático a la historia eclesiástica. Es, sobre todo, un vino con identidad, con raíces y con un futuro prometedor.