Entre Poggibonsi y Castellina in Chianti se esconde una joya con siglos de historias que contar: la finca Ormanni. No es una finca cualquiera. Primero fue propiedad de los Ormanni —una familia tan influyente que hasta Dante los mencionó en la Divina Comedia—, después pasó por manos de los Scarlatti y los Medici, hasta que en 1818 la familia Brini la hizo suya. Desde entonces, cada generación ha ido escribiendo un capítulo distinto, aportando su visión y su esfuerzo.
En los años 60, Ormanni dio un salto valiente, dejando atrás la vieja aparcería y transformándola en una bodega moderna, centrada en viñedos y olivares. Hoy, bajo la dirección de Paolo Brini, la finca combina tradición y modernidad con una filosofía clara de respetar la naturaleza. De sus 240 hectáreas, 68 están dedicadas al viñedo (38 en Chianti Classico y 26 en Chianti), cultivados de manera orgánica y con certificación ecológica.
Ormanni Chianti Classico nace en viñedos situados en Barberino Val d’Elsa, en pleno corazón del territorio. Se elabora con uvas 100% sangiovese, cultivadas de forma ecológica. La vinificación se realiza en acero, con una fermentación que se extiende entre 15 y 18 días, para luego envejecer durante unos 12 meses en barricas grandes y barricas usadas.
El resultado es un vino que refleja lo mejor del Chianti Classico. La fuerza del sangiovese que mira al futuro sin olvidar sus raíces.